Las carillas son otra de las alternativas que existe en el tratamiento de las alteraciones estéticas puesto que nos permiten cambiar el color, aspecto, tamaño y posición de los dientes.

Se trata de unos frentes laminados que se elaboran sobre la superficie externa del diente mediante materiales denominados “resinas”; los cuales actualmente poseen unas propiedades ópticas, mecánicas y biológicas casi idénticas a las del diente natural.

Las ventajas de este tipo de tratamiento son, entre otras, la falta de preparación del diente (en algunos casos es suficiente con desgastar la cara externa), la rapidez (en una sesión el paciente sale con el trabajo terminado) y la facilidad de reparación así como de modificar su color o tamaño en el caso de que no nos guste el resultado inicial.

En ocasiones y según cada caso, será necesario hacer un encerado diagnóstico previo que consiste en elaborar en cera sobre un modelo de escayola el resultado final. Los casos que lo requieren suelen ser aquellos en los que hay que hacer grandes cambios de tamaño y/o posición. De igual forma, a veces es aconsejable un blanqueamiento previo para conseguir mejores resultados estéticos.

A pesar de todas las ventajas que ofrece este tratamiento, existen casos donde está contraindicado como son personas con mala higiene oral, fumadores habituales, dientes con tinciones severas, casos de bruxismo, mordidas borde a borde, etc. De cualquier manera cada caso debe ser previamente estudiado.

MANTENIMIENTO

El estado de sus carillas a largo plazo dependerá en gran medida de los cuidados que usted adopte con ellas, así como de sus hábitos de higiene y alimentación.

Durante los primeros días puede notar cierta sensibilidad al frío y/o calor que en la mayoría de los casos es reversible, por tanto, evite comer cosas muy frías o calientes. Igualmente evite hacer palanca durante la masticación.

Desde el instante que las carillas están en boca en adelante es aconsejable no comer cosas duras con la zona implicada (morderse uñas, morder bolígrafos, pipas, bocadillos, etc), tener una higiene bucal excelente, evitar abusar de productos que tiñen los dientes (tabaco, café, té, clorhexidina…) así como pastas abrasivas (blanqueadoras).

Para mayor seguridad, es aconsejable llevar posteriormente una férula de retención que nos garantice su perfecta estabilidad.

Somos conscientes de que a pesar de todos los cuidados, en ocasiones aparecen pequeñas fracturas, sobre todo de los ángulos, debido al desgaste natural y pequeños desajustes debidos a la contracción natural del material.

Por ello, durante el primer año nos hacemos cargo de cualquier retoque que hubiese que hacer sin coste para el paciente, salvo en aquellos casos donde las fracturas se deban a un uso inadecuado de sus carillas por no seguir las recomendaciones del profesional en cuya situación será el paciente el que asuma los costos.

Transcurrido el primer año recomendamos acudir a controles anuales de mantenimiento para revisión, pulido y retoques que fuesen necesarios.